HISTORIA DE LA IGLESIA SAN JUAN BAUTISTA DE YAGUARAPARO (II PARTE)

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Construcción de la Iglesia San Juan Bautista.

Durante los primeros años del siglo XX, Yaguaraparo disfrutaba de un período de auge económico, el floreciente comercio de cacao estaba permitiendo que en la localidad algunas familias comenzaran a disfrutar de algunos lujos y comodidades.

La iglesia que se encontraba en el pueblo, que como anteriormente dijimos había sido construida de manera muy deficiente, no estaba acorde con el progreso que disfrutaba Yaguaraparo durante esos años. Por lo que la población “reclamaba un templo de construcción sólida”.

Para hacer realidad este sueño, en el año 1909, es constituida una junta de la cual salen electos, por votación popular, los siguientes miembros:

Presidente – Antonio Russián

Vicepresidente – Dr. Domingo Villarroel

Tesorero – Santiago A. Gómez

Secretario – Miguel Russián

Vocales – José Felipe Rivera, Federico Ramírez, Jerónimo Ravelo y Juan Bautista Felce.

Lo más interesante y bonito del proyecto es que esta obra sería realizada “sin ninguna ayuda monetaria del gobierno, ni otras dádivas que las de los vecinos”. Lo cual es muestra de los sentimientos religiosos y amor hacia el pueblo, que por esa época, tenían sus residentes.

La primera decisión que tomaría la junta sería la de derribar el antiguo templo que se encontraba construido, para encima de ese espacio, comenzar a construir el nuevo.

Una vez demolido el antiguo templo, durante los primeros meses del año 1909, y una vez reunida la cantidad de 12 000 Bolívares, en julio de ese mismo año, es que se comienza a trabajar en la realización de la nueva iglesia.

El plano del nuevo templo fue diseñado por el Doctor Manuel Russián, el cual, a pesar de ser médico de profesión, poseía “bastantes conocimientos arquitectónicos”.

La piedra “fundamental” fue colocada, “con todo el ceremonial litúrgico”, “por el Sr. Pbro. Doctor José Mercedes Oliveros, venerable Cura Párroco de Río Caribe” y auxiliar de la iglesia de Yaguaraparo (ya que por esos años no se contaba con un Cura Párroco “que residiera habitualmente” en la comunidad).

La construcción de la iglesia fue realizada en etapas las cuales dependían de la cantidad de dinero que se tuviese reunido. En los períodos de construcción se trabajaban seis días semanales (de lunes a sábado) y los pagos se realizaban en Bolívares o Venezolanos (antigua moneda venezolana que fue sustituida oficialmente por el “Bolívar Venezolano” en el año 1879 pero que al parecer siguió circulando, ya que en el pueblo era frecuentemente utilizado a principios del siglo XX) correspondiendo los salarios más altos a los albañiles y carpinteros. Los pagos de los obreros oscilaban alrededor de los tres a seis Bolívares diarios y el de los albañiles entre ocho y catorce Bolívares diarios.

La cantidad de personas que trabajaban semanalmente también variaba (probablemente según la etapa de la obra que se estuviese ejecutando) así, por ejemplo, vemos que durante el año 1911 las nóminas semanales de pago estaban comprendidas entre seis, siete u ocho individuos, mientras que las nóminas de 1914 referían doce personas y hasta más.

Analizando detalladamente los documentos podemos obtener algunos datos específicos de la construcción como por ejemplo: que el 22 de diciembre de 1912 se comenzaron a realizar los trabajos de piso del presbiterio, de la sacristía y resto de la iglesia y también las medias tapas de las ventanas y el campanario.

El piso fue echado, específicamente, entre los meses de marzo y abril de 1913, comenzándose a trabajar el martes 25 de marzo de 1913 y culminando los trabajos el miércoles 16 de abril de 1913. En esta labor concretamente trabajaron alrededor de once personas semanalmente y el monto total de dinero que se destinó al pago de todos los trabajadores en su conjunto fue de 720 Bolívares con 25 céntimos.

En sus comienzos el proceso de convocatoria y recolecta de dinero no estuvo mezclado con las autoridades civiles o de gobierno que existían por aquel momento en la localidad; y se trató de llevar, y de hecho llevo a efecto, un proceso de recolecta en cuotas, previo ofrecimiento voluntario de los agricultores y comerciantes de cacao.

El monto a donar quedo establecido oficialmente en una circular emitida con fecha 20 de julio de 1909 en la que se recordaba a los “agricultores y comerciantes embarcadores” que la contribución para la construcción de la iglesia equivaldría a UN REAL por cada FANEGA de cacao exportado.

Analizando los documentos hemos llegado a la conclusión de que el proceso se realizaba de la siguiente manera: una persona determinada se comprometía a pagar un monto X (la cifra dependía de su poder de comercialización) pongamos, por ejemplo, que se comprometía a pagar 40 “venezolanos”, esta suma la pagaría en cuatro cuotas, a razón de 10 “venezolanos” por cuota. El dinero de cada cuota lo extraería de la venta que realizase de cacao, o sea, que cada vez que hubiese realizado alguna venta de cacao entregaría al tesorero de la junta la cantidad correspondiente a UN REAL por cada FANEGA de cacao que hubiese comercializado y de esta manera iría saldando, poco a poco, sus cuotas. El tesorero se encargaría de llevar el control de todo este proceso.

Este mecanismo que acabamos de explicar, el cual se basaba fundamentalmente en la contribución espontánea de los comprometidos y en la buena fe hacia los encargados de utilizar los recursos recaudados, recibiría cambios a partir del año 1911.

El día 6 de enero del año 1911 es emitido en Yaguaraparo un decreto por las máximas autoridades de gobierno que residían en Yaguaraparo. Representados en la Junta Comunal del municipio la cual había efectuado una sesión extraordinaria el día 4 de enero de 1911.

Según el decreto, a partir del 6 de enero d 1911, el tesorero de la junta creada para la construcción del templo tendría que dar constancia del dinero recibido; en el decreto también es claramente definida la cantidad de cacao que debía abonar cada dueño o embarcador de cacao por CADA FANEGA (se especifica que una Fanega equivalía a 50 Kilos de cacao) DEBE SER PAGADA (ya no ser donada) LA SUMA DE 50 céntimos de Bolívar.

Además los “derechos recibidos por el abono de cacao serán fondos que se destinarán única y exclusivamente a los trabajos de la iglesia y en la belleza y ornato de la plaza en donde está edificada”.

Estas medidas fueron tomadas debido al atraso en que se encontraban los trabajos del templo, los cuales estaban totalmente paralizados por la escasez de fondos.

A pesar de todos los esfuerzos para el año 1918 aún la obra no había sido concluida en su totalidad (aunque ya era utilizada), quedando pendientes todavía trabajos relacionados con la ornamentación y decorados, y también la construcción de dos torres las cuales, a pesar de encontrarse en el diseño original, nunca fueron construidas. (Actualmente el templo cuenta con una torre realizada hace pocos años pero que no tiene nada que ver con el croquis original de la iglesia).

Los motivos por los cuales la iglesia no se terminó de construir como se tenía previsto en sus croquis originales es probable que se hayan debido a la falta de recursos monetarios, debemos recordar que si bien Yaguaraparo atravesaba un período de auge económico en el momento en que fue edificada la iglesia, es también cierto que Yaguaraparo era por esos años un pequeño pueblito de escasa población. Analizando los documentos de la época, relativos a la construcción de la iglesia, vemos que en las listas de donantes no aparecían inscritas más de 60 personas de las cuales tan solo 15 podían contribuir con sumas sustanciales.

Pero a pesar de todos los esfuerzos y dificultades, la iglesia fue terminada casi en su totalidad. Convirtiéndose de hecho en la edificación más hermosa con que ha contado y cuenta el municipio Cajigal. La iglesia San Juan Bautista es un símbolo de sacrificio y victoria para la comunidad, y además, un recordatorio permanente para todos los habitantes del municipio de que trabajando juntos pueden lograr que sus sueños se hagan realidad.

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