El Terremoto de Cariaco

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Rescate de cadáveres en edificio colapsado.

El 9 de julio de 1997 a las 3 y 24 minutos de la tarde, se registró en el estado Sucre un sismo de magnitud 6.9, con epicentro en la hacienda “Aguas Calientes” en el área de Cariaco con las siguientes coordenadas: Latitud: 10.545º norte
Longitud: 63.515º oeste y Profundidad: 9.4 Km.


Los registros sismográficos en el momento del sismo fueron posibles gracias a los datos provenientes de la red de estaciones sismológicas de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) y las estaciones sismológicas de largo período de la Red Sismológica Mundial.
La mayor intensidad reportada fue de 8, coincidente con la zona epicentral reportada en Cariaco, de acuerdo al análisis del mapa de intensidades llevado a cabo por los especialistas de FUNVISIS.
Cabe destacar que el movimiento sísmico fue sentido en diferentes regiones de Venezuela particularmente en los estados Sucre, Monagas, Anzoátegui, Miranda y zona metropolitana de Caracas, así como en las islas vecinas de Trinidad y Tabago al norte de
Venezuela.

 

El sismo de Cariaco se considera el más grave ocurrido en Venezuela desde el terremoto que afectó a la ciudad de Caracas el 29 de julio de 1967.En este último sismo resultó particularmente importante la ruptura superficial que se produjo en el segmento de la Falla del Pilar, con desplazamientos cosísmicos de aproximadamente 0,25 m y un proceso de licuación de suelos registrados en la línea de la costa.
Aun cuando no se registraron mayores deslizamientos, se presentaron diversos derrumbes en tramos de carreteras, desplazamiento cosísmico a nivel de la carpeta asfáltica y ruptura de elementos de vialidad.
De acuerdo a los datos de las redes de FUNVISIS, entre el 9 y el 14 de julio se habían registrado más de 1.500 réplicas, de las cuales 89 se produjeron el mismo día del sismo y 1.427 en los cinco días siguientes.
Los efectos del sismo causaron el derrumbe parcial o total y daños graves a las estructuras, especialmente en Cariaco y Cumaná y serias averías a las redes de servicios públicos de agua y electricidad.
Las poblaciones más afectadas fueron la de los municipios Ribero en Cariaco, Sucre en Cumaná, Andrés Eloy Blanco en Casanay, Andrés Mata de San José de Aerocuar, Mejías en San Antonio del Golfo y el Pilar en Benites.
Daños a edificios

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Edificio destruido en Cumaná.

Las comunidades que sufrieron los mayores daños se encuentran ubicadas en el área de la ciudad de Cumaná y en la población de Cariaco. El resto del estado Sucre reportó solo algunos daños de consideración en edificios.
El mayor número de muertes ocurrió en dos construcciones: el edificio de uso residencial y de oficinas “Residencias Miramar” de siete pisos en Cumaná y la escuela “Raimundo Martínez Centeno” de Cariaco.
Asimismo, fueron considerables los daños en diversas instalaciones públicas y privadas de la zona del muelle de Cariaco, San Antonio del Golfo, Nueva Colombia, Chiguana, Río Casanay, Casanay, Yaguaraparo y el Pilar.

 

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Edificio Residencial Miramar – Cumaná. Remoción de escombros.

En la ciudad de Cumaná el edificio “Residencias Miramar” fue totalmente destruido por el sismo. En otros edificios de la ciudad se observaron fallas estructurales y no estructurales en escuelas, comercios y residencias, pero no comprometieron la integridad y estabilidad de las estructuras, estimándose que casi la totalidad de ellas podrá ser reparada.

 

 

 

Escuela Valentín Valiente, de Cariaco destruída.

Escuela Valentín Valiente, de Cariaco destruída.

Los edificios de Cariaco fueron los que recibieron el mayor impacto, por la cercanía al epicentro del sismo y por las deficiencias de las construcciones. El liceo “Raimundo Martínez” y la escuela “Valentín Valiente”, construcciones de concreto armado, sufrieron el colapso de pisos y módulos completos (losas de piso y techo), así como deformaciones permanentes en las losas, fallas en las vigas principales y trituramiento del concreto en columnas. Un grupo de ingenieros especialistas que inspeccionó los establecimientos después del sismo tomaron en consideración la forma de los edificios, detalles de construcción en la mezcla del concreto, armado de vigas, presencia de plantas libres, efectos de columna corta y definiciones de diseño estructural.

 

 

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Vivienda destruída, Cariaco.

Gran parte de las viviendas que fueron totalmente destruidas o seriamente afectadas, eran casas de bahareque que con dificultad habrían soportado movimientos sísmicos de baja intensidad. Situación parecida se presentó en las poblaciones de Andrés Eloy
Blanco, Andrés Mata, Sucre, Arismendi y Mejías.

 

Mortalidad

De acuerdo a la información suministrada por la Dirección Regional de Defensa Civil del estado Sucre, y corroborada por la Dirección Nacional de Defensa Civil, encargada de la coordinación general de las actividades de recuperación posterior al desastre, el número de muertes fue de 73, ocurridas en los siguientes municipios:

Muertes por municipios
Sucre – (Cumaná) 33
Ribero – (Cariaco) 35
Andrés Eloy Blanco – (Casanay) 1
Andrés Mata – (San J.de Aerocuar) 4
Total 73
La Fundación del estado Sucre para la Salud, “Fundasalud”, reportó 70 personas fallecidas como consecuencia del derrumbe de los edificios afectados, y sólo tres muertes ocurrieron después de ingresar los heridos a los establecimientos de salud. Fue posible identificar el número total de muertos gracias a la participación de los servicios de medicina forense del Cuerpo Técnico de Policía Judicial y a la ayuda de familiares de las víctimas.
Las lesiones más comunes fueron laceraciones, contusiones, fracturas abiertas de las extremidades, aplastamiento de diverso grado, contusión, traumatismo craneoencefálico y hemorragia, registrándose en todo el estado Sucre un total de 531 heridos.

 

 

La cooperación

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Materiales de socorro enviados al lugar del desastre.

Pueden calificarse como de extraordinarias las muestras de solidaridad y el espíritu humanitario que desde el primer momento se manifestaron desde todas las regiones de Venezuela y de distintos países.
Con respecto a la participación de gobiernos o instituciones de países que ofrecieron sus servicios para participar directamente en labores de rescate y socorro, la ausencia de una declaración calificando el sismo como un “Desastre” por parte de las autoridades regionales y nacionales, limitó la participación de estos a sólo el papel de observadores, como el Departamento de Rescate del Cuerpo de Bomberos de Metro-Dade y la Oficina de Asistencia al Exterior en Casos de Desastre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (OFDA/AID).
La coordinación de las actividades de solicitud, recepción, clasificación y almacenamiento de insumos para atender las necesidades más urgentes de la población y los hospitales, resultó profundamente afectada y desorganizada debido a:

Falta de coordinación debido a diferencias políticas entre autoridades regionales, municipales y locales que tenían relación directa con las poblaciones afectadas.

Falta de definición oficial de cuáles eran los insumos más necesitados.

Envío sin consulta previa de los gobiernos estatales vecinos y de organizaciones voluntarias de materiales e insumos que no se necesitaban o que no eran adecuados para atender la emergencia. Estos envíos complicaron las actividades de manejo y logística que se deseaban implementar y desviaron la atención de las autoridades.

Instrumentación, no coordinada, de campañas de recolección de ayuda llevadas a cabo por estaciones de televisión y otros medios de comunicación, así como por organizaciones y asociaciones independientes.
No hay duda de que los desastres pueden darnos lecciones muy valiosas. Las lecciones aprendidas deben formar parte del conocimiento necesario para mejorar la prevención, mitigación y preparativos para reducir los desastres.

Fuente: Crónicas de D E S A S T R E S, Terremoto de C a r i a c o. Organización Panamericana de la Salud, 1999

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