Yaguaraparo como Pueblo de Misión

A mediados del año 1760 arriba a la provincia de Cumaná un nuevo grupo de misioneros, los cuales continuarían la labor ya empezada por anteriores grupos misioneros, de fundar pueblos en la provincia. Entre estos religiosos recién llegados se encontraba el fraile al cual se le encargaría la misión de fundar Yaguaraparo.

Sobre los hombros de Fray Silvestre de Zaragoza recayó la responsabilidad de fundar la misión de Yaguaraparo entre los indios garaúnos que habitaban el territorio del municipio. La labor no sería nada fácil ya que los garaúnos a pesar de que eran considerados indios alegres y de buen trato hacia los religiosos también eran reconocidos por su inconstancia y su resistencia hacia los cambios.

A pesar de todo lo anteriormente dicho, Fray Silvestre, lleno de optimismo, y después de encomendarse a Dios, como era la costumbre, emprendió su viaje hacia la llanura de Yaguaraparo.

A su llegada al municipio, el religioso, junto a algunos indios de confianza que le habían acompañado, se dirigió hasta los caños y ríos en donde vivían de forma dispersa los garaúnos. Una vez junto a ellos, trato de convencer a la mayor cantidad que pudo, para que se fuesen a vivir junto a él, en algún sitio que entre todos determinarían.

misionero-capuchinoJunto a las familias que lo siguieron, Fray Silvestre de Zaragoza fundó, la misión de Nuestra Señora del Rosario de Yaguaraparo el día 12 de Noviembre del año 1760.

El pueblo de misión de Yaguaraparo, era por esa época, tan solo un conjunto de pobrísimos ranchos de bajareque cubiertos de paja y con el piso de tierra. El culto era realizado en un rancho de mayores dimensiones que las casas pero de igual pobre y rústica construcción.

Muy probablemente, y siguiendo lo que se tenía estipulado, estas modestísimas construcciones debieron haber sido realizadas alrededor de un espacio vacío, que marcaría el centro del poblado y que sería utilizado como plaza.

Gracias a los esfuerzos de su fundador, el pueblito creció rápidamente, y en menos de un año ya contaba con cincuenta familias.

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Una serie de fatales acontecimientos, entre los que destacan, un terremoto en el año 1766 y un incendio en el año 1769, que destruyó completamente las casas y la iglesia, que ya para ese entonces era algo más que una modesta construcción. A lo cual también podríamos agregar lo incomodo que sería para los guaraúnos el tener que adaptarse a una nueva forma de vida tan diferente a la que habían llevado durante siglos; Provocaron que la misión de Yaguaraparo se considerase como fracasada, debido a los reiterados abandonos del pueblo, que hicieron los indios guaraúnos, a pesar de la insistencia de los misioneros capuchinos, los cuales en más de una ocasión, fueron y los buscaron, a los lugares a donde acostumbraban retirarse tras abandonar el pueblo.

A pesar de todo esto, durante el poco tiempo que duró la misión de Yaguaraparo, fueron bautizados más de doscientos indígenas.