CONVENTOS, IGLESIAS Y FORTALEZAS DE CUMANÁ

A la llegada de los Frailes Franciscanos, en 1515, construyeron una choza o casa de palmas para el ejercicio del culto católico. Más luego fue ampliada y mejorada añadiéndoles un caney también de palmas, con algunas comodidades para albergar a los frailes. Esto fue lo que se llamó pomposamente el Convento. Alrededor o en su vecindad, debía estar las chozas de los indios en vías de evangelización. Todo este conjunto primitivo ha debido ser lo que el padre De Las Casas encontró a su llegada en 1521, situado a “un tiro de ballesta” de la desembocadura del río.

Posteriormente, a causa de las expediciones esclavizadoras de los indieros, de las invasiones de los piratas que merodeaban por el Caribe, el poblado fue trasladado hacia el interior, habiéndose escogido un sitio ubicado entre las colinas del Este y el río, protegido de este modo por estas dos formaciones naturales.

En la colina de Quetepe fue construida la primera fortaleza de piedra, entre los años 1669 al 1673, por el gobernador don Sancho Fernández de Angulo y Sandoval, que se llamó castillo de Santa María de la Cabeza. Más tarde, en 1681, el gobernador don Juan de Padilla y Guardiolo, le dotó de puente levadizo y aumentó sus piezas de artillería. Sirvió esta fortaleza de residencia de los gobernadores. Como se comprobará más tarde, muy probablemente a causa de las incursiones piratas de los años 1654, 1657 y 1659, que no era estratégico el sitio para dominar la costa y boca del río, se resolvió construir otra fortaleza en una zona más elevada, escogiéndose la llamada eminencia de San Antonio. Esta segunda fortaleza se llamó Castillo de San Antonio de la Eminencia, el cual pudo haber sido terminado para el año de 1678, puesto que, para esta fecha, ya aparece mencionado en documentos oficiales. Ambas fortalezas estaban situadas a escasa distancia una de la otra.

Las necesidades de la defensa de la ciudad obligaron a construir nuevas fortalezas. Hacia el Norte, en a colina llamada Pan de Azúcar, se construyó entre fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, un fortín llamado Reducto de la Candelaria o de San Fernando, junto a el se edificó una casa para la guarnición. Hasta hace poco podían apreciarse las ruinas de este fortín.

Cerca de la desembocadura del río, se edificó una muralla artillada que se denominó Batería de la Boca. Anexa a ella se construyó una fortaleza hecha de sillares de piedra conocida como la Casa Fuerte. A todo el conjunto se denominó Fuerte de San Carlos o de Santa Catalina. La Casa Fuerte persiste todavía en bastante buen estado. No es visible porque está incluida dentro de la construcción que ocupa una industria pesquera.

Estas fueron las más importantes de las fortalezas de la ciudad. Existieron otros sistemas de defensa como las Baterías de Aguasanta, en la serranía de Caigüire y la de Cerro Colorado, cerca de Los Bordones, que desaparecieron totalmente.

Cuando el poblado se trasladó al interior, se hizo necesario construir un nuevo Convento franciscano. Se escogió como sitio el situado entre el río y las colinas, hacia el sur del Castillo de Santa María. Este convento se inició después del año 1641, fecha cuando el Rey dio su autorización. Para 1720 estaba concluido. El nombre de Barrio de San Francisco, como se ha denominado siempre la zona, debe su nombre al convento.

Es necesario mencionar que en dicho convento funcionó la primera universidad de Cumaná, creada por Decreto de la Asamblea Legislativa Provincial de 1812, y después de la Independencia el Colegio Nacional de Cumaná, donde llegaron a impartirse clases de teología, filosofía, derecho civil y medicina. El terremoto de 1853 lo derrumbó en su mayor parte y el de 1929 lo redujo a escombros. Hoy no quedan sino ruinas.

Otro convento fue el de los Dominicios, situado en el extremo opuesto al de los Franciscanos (Actualmente el sitio que ocupa la Plaza Pichincha). Fue de construcción menos sólida – bahareque con base de piedras – y edificado con anterioridad, pues en documentos del año 1624 se menciona. Fue destruido por el terremoto del año 1797. Cuando se fue a construir la Plaza Pichincha se encontraron allí osamentas de cadáveres y objetos religiosos.

Probablemente la primera iglesia que se construyó, posteriormente al asiento misional, fue la Ermita de la virgen del Carmen, ubicada entre las dos fortalezas de Santa María y San Antonio, al pie del cerro de este nombre. Por eso se denominó a la calle que bordea esta serranía, Calle La Ermita, nombre que aún perdura. Esta era una iglesia castrense, o sea, adscrita a la guarnición de la ciudad. En ella fue bautizado el 20 de febrero de 1795, el niño Antonio José de Sucre. En efecto, la partida de bautismo inicia así: “Yo Francisco José del Águila, cura castrense…”.

Más hacia el Norte de la misma calle, haciendo frente con el convento de Santo Domingo, se construyó la iglesia Matriz, que estaba bajo la advocación de Nuestra Señora de la Purificación. Era una iglesia construida de bahareque sobre bases de piedra, siendo destruida por los movimientos sísmicos que con relativa frecuencia se sucedían, por lo que fue trasladada al Convento de santo Domingo.

Los terremotos de los años 1797 y 1799, destruyeron casi todas las edificaciones de la ciudad, exceptuando el Castillo de San Antonio. El Castillo de Santa María fue destruido en una buena parte, no siendo posible habitarlo los gobernadores, por lo cual los vecinos decidieron reconstruir la Ermita del Carmen, sobre las ruinas el citado Castillo, trasladando a esta nueva edificación los libros eclesiásticos y objetos de culto, incluyendo, desde luego, el Libro de Bautismos. Como el terremoto del 15 de julio del año 1853 destruyó la Ermita, posteriormente fue edificada allí, en el mismo sitio una nueva iglesia que se puso bajo la advocación de Santa Inés, patrona y abogada de la ciudad desde el año 1572, conservándose allí las imágenes y demás útiles religiosos y los libros parroquiales de ambos conventos e iglesias anteriores. Por eso, el archivo eclesiástico de esta iglesia es tan rico en datos de nuestra historia, ya que allí se han conservado documentos importantes de nuestro devenir histórico. Hasta la construcción de la nueva Catedral, la Iglesia de Santa Inés fue la Iglesia Matriz de Cumaná.

Para finaliza, mencionaremos los otros templos siguientes: la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia, en el barrio de los Guaiqueríes, al otro lado del río, entre éste y el mar, en el sitio actualmente ocupado por el Parque Bermúdez. La iglesia de Nuestra Señora del Socorro en las Serranías de Caigüire y la Iglesia de la Divina pastora, situado en el barrio llamado Chiclana, nombre que aún se conserva.

 

HISTORIA DEL ESTADO SUCRE
Autor: José Mercedes Gómez ()
Ediciones de la Presidencia de la República – Caracas. 1981