Yaguaraparo como Pueblo de Españoles

Después de fracasada la misión, yaguaraparo vuelve a despoblarse, quedando tan solo habitado por algunos poquísimos indígenas. Esta situación fue aprovechada por ricos hacendados y emprendedores españoles los cuales comenzaron a cultivar las solitarias y fértiles tierras de yaguaraparo.

El trabajo que esperaba a estos aguerridos españoles, para dar forma a un pueblo, en las casi vírgenes tierras de yaguaraparo, era inmenso. Primeramente comenzaron talando los árboles que se encontraban en los terrenos que posteriormente serían utilizados para el cultivo y los terrenos que serían utilizados como lugares de asentamiento. También fueron despejados los caminos y espacios, que conducían al golfo triste, y que serían de suma importancia para el traslado de los productos cosechados hasta el golfo, para su posterior envío por mar. Las tejas y ladrillos que fueron utilizados para la construcción de algunas de las primeras viviendas, fueron realizadas en un horno de cal que se encontraba ubicado en una isla, localizada entre Guariquén y Yaguaraparo, la cual fue conocida como Isla del Horno.

También fueron construidas, de forma rústica, algunas de las herramientas que utilizaron estos soñadores colonos de Yaguaraparo. Al parecer en sus comienzos como pueblo de españoles, en Yaguaraparo, a la par del cultivo del cacao, tenían cierta importancia otros cultivos como la caña de azúcar, el café y el banano. El riego de las plantaciones dependió de un primitivo sistema de represas y canales, realizado de la mejor manera posible, teniendo en cuenta los escasos recursos con que se contaba. Para el procesamiento de la azúcar, la familia Ruiz construyó un modesto ingenio de azúcar.

Por esta época (finales del siglo XVIII y principios del XIX) es que comienzan a introducirse, en Yaguaraparo, los primeros esclavos, para que trabajasen en las plantaciones. El sudor y el sacrificio de estos negros esclavos unido a la audacia y la entrega de los colonos españoles y al trabajo de obreros contratados, fueron los que volvieron a dar vida al pueblo de Yaguaraparo. En poco tiempo la frondosa y fértil llanura de yaguaraparo fue transformada en un territorio plagado de plantaciones de café, cacao y frutos menores.

A principios del siglo XIX, un pequeño grupo de españoles, que ya residían de forma permanente en las tierras yaguarapareras vuelven a intentar fundar el pueblo, pero en este caso ya no como “pueblo de misión”, sino que sería lo que se conocía en aquella época como un “pueblo de españoles”; Los pueblos de españoles, a diferencia de los pueblos de misión o de doctrina, estaban habitados, fundamentalmente, por ciudadanos españoles o de origen español, y contaban con muy poco componente aborigen. Ejemplos de fundaciones de pueblos de españoles en la región los tenemos en Río Caribe y Carúpano.

De entre estos colonos que empezaron a posesionarse de los terrenos que conforman el actual municipio Cajigal podemos mencionar a Don Pedro Franco, Don Andrés Pérez, Don Juan Otón, Don Juan Ruiz y Don Alonso Ruiz todos españoles. Será precisamente Alonso Ruiz quien, alrededor de 1810, donará algunos terrenos para la nueva fundación del Pueblo.

Si bien Yaguaraparo, como pueblo de misión, había tenido como Santa Patrona a la Virgen del Rosario. Yaguaraparo en su nueva etapa evolutiva, tendrá un nuevo Santo Patrono, que fue, San Juan Bautista. El cual se ha mantenido como patrón de Yaguaraparo hasta la actualidad.

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