Poblamiento de Venezuela

Historia de VenezuelaEl shabono: casa-comunidad, espacio donde el ser humano desarrolla su destino, creencias y valores sin perjudicar a la naturaleza.

Poblamiento
Este largo trayecto del pasado americano representa nuestra prehistoria. No existen testimonios escritos por los protagonistas de los hechos sociales ocurridos en aquellos tiempos. Estos sólo se han podido reconstruir e interpretar sobre la base de la tradición oral, y las crónicas e informes escritos por misioneros, funcionarios y viajeros que asentaron sus observaciones de lo que veían o de cuanto les contaban algunos aborígenes; modernamente, el estudio de este período se ha ampliado gracias a los trabajos de arqueólogos, antropólogos y otros especialistas dedicados a descubrir cómo fue ese pasado.
Han contribuido en mucho a descorrer el velo de lo desconocido, los estudios de los restos de utensilios domésticos y de cacería, concheros, petroglifos y sitios ceremoniales dejados como huellas de su existencia.
A partir del remoto poblamiento de lo que hoy es Venezuela, examinaremos las formas societarias adoptadas por nuestros antepasados indígenas desde aproximadamente 15000 / 14000 a.C. hasta la llegada de los españoles en 1498, cuando la historia escrita comienza a dar cuenta de lo que eran las comunidades establecidas en estas tierras.

Historia de VenezuelaEl maíz, introducido en el norte de América del Sur entre mediados del tercer milenio y principios del segundo a.C. es, junto con el cultivo de la yuca, la base de las culturas indígenas.

Mucho antes que Colón

Lo que hoy conocemos como Venezuela –una república independiente con un territorio soberano, un idioma y una cultura común– existe como tal sólo a partir de la segunda década del siglo XIX cuando la Capitanía General de entonces logró independizarse de la Corona española.

Ese acontecimiento, sin embargo, está precedido por un largo proceso que hizo posible entonces, y da sentido hoy, a la conformación actual de nuestra nacionalidad. Por esa razón, para comprender la historia de Venezuela de manera integral es necesario estudiar, además de nuestra vida republicana, los grandes procesos y acontecimientos que la antecedieron. Entre ellos destacan: primero, el inicio del lento y extenso poblamiento por parte de los pueblos autóctonos del territorio que hoy ocupamos, ocurrido según los especialistas 15000 años a.C.; y segundo, la llegada hace cinco siglos del hombre europeo, gracias a la epopeya de Colón y, más tarde, del hombre africano traído por la fuerza en condición de esclavo. Ambos son portadores de ricas culturas que mezcladas con el aporte indígena forman parte integral de la cultura nacional del presente.

Lamentablemente, el aporte y significado histórico de los pueblos aborígenes americanos no siempre ha sido suficientemente estudiado ni valorado. Todo lo contrario, la violencia genocida con la que se produjo el proceso de conquista y colonización, las deformaciones producidas por la mirada etnocentrista europea de entonces, y en el siglo XX el estereotipo del cine americano del Oeste, hicieron que la imagen de los pueblos indígenas fuera asociada por mucho tiempo a lo salvaje, lo bárbaro y lo irracional.

Hoy en día, en cambio, se entiende que cada cultura tiene un valor por sí misma y no por comparación con las demás, y se tiende a respetar las diferentes maneras en que cada una resuelve sus creencias, sus dioses o sus expresiones artísticas.

La historia prehispánica es parte importante de nuestra historia. Hace ya más de dos siglos que en todo el mundo se estudia y valora el talento arquitectónico y urbanístico de los aztecas, la genialidad hidrológica y la calidad estética de los incas, o el maravilloso universo mitológico de los mayas como ejemplos de grandes desarrollos civilizatorios. Mucho más recientemente han comenzado a ser respetadas, incluso por la medicina occidental, las plantas medicinales y las terapias indígenas tradicionales. Igualmente, para los jóvenes europeos se ha convertido en referencia la concepción ecológica de los pueblos indígenas del Amazonas, y para los artistas plásticos venezolanos, el universo estético de los pueblos del Alto y Bajo Orinoco.

navegandoLos caribes se destacaron como hábiles navegantes

Los primeros venezolanos
Los pueblos que ocuparon nuestro territorio eran también portadores de importantes culturas, lenguas y tradiciones que –a pesar de la expoliación que sufrieron en el proceso de conquista y colonización, y su posterior exclusión por el mundo criollo– han logrado subsistir hasta nuestros días ya en la cultura “mestiza” que nos define, ya en los pueblos indígenas que aún guardan su memoria cultural. Los estudiosos sostienen que las principales oleadas migratorias producidas en nuestro territorio fueron protagonizadas por dos grandes familias lingüísticas suramericanas, la arawak y la caribei, originarias según los especialistas de la región central de Suramérica.
Entre ambas familias, caribes y arawacos, existiría no sólo una diferencia lingüística, sino también profundas diferencias culturales.
Los caribes, ha escrito Miguel Acosta Saignes, “se resistían a los invasores, peleaban, se negaban a veces a entrar en contacto con ellos […] eran guerreros tradicionales y defendían su suelo con decisión y firmeza”. Los arawacos, en cambio, continúa el autor, “sobreponían las relaciones comerciales a la violencia necesaria, eran amigos de largos parlamentos y esperas, de negociaciones e intercambios de toda clase”.
Sin embargo, la arqueología y la etnohistoria han aportado la idea de que hubo también corrientes migratorias menores, de México por ejemplo, que igualmente dejaron sus huellas, tal como se expresa en rasgos mesoamericanos entre guamonteyes, otomacos y guamos del área del Orinoco o en el juego de la pelota entre los caribes. Igualmente, se han encontrado vínculos culturales muy estrechos entre las culturas prehispánicas de las Antillas y las de nuestro país, y se ha asomado la posibilidad de que Venezuela estuviera conectada con algún centro clásico del Perú preincaico a través de los grandes ríos: Amazonas, Negro y Orinoco.
Para el momento del arribo del mundo europeo, el actual territorio venezolano estaba ocupado por numerosas etnias indígenas portadoras de lenguas pertenecientes a las familias caribe, arawaco, chibcha y tupí guaraní, más algunas lenguas aisladas cuyo origen no está claramente distinguido. Al terminar el proceso de conquista y colonización, la mayor parte de los pobladores indígenas habían sido exterminados o asimilados a la cultura criolla.
Las sociedades indígenas que sobrevivieron, habitaban las zonas perífericas y fronterizas del país o fueron desplazándose hacia ellas ante el empuje de la población criolla. Allí se encuentran en el presente conformando una población que oscila en los 350.000 habitantes.

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Ciencia y mitología del poblamiento
Desde la oscuridad de los tiempos, existen muchas maneras de explicarse tanto el origen del hombre como la forma en que fue poblando los más diversos y recónditos lugares del planeta. El poblamiento prehispánico de Venezuela ha sido abordado desde diversas teorías científicas que, ubicándolo en el marco del poblamiento de América, intentan explicar cómo se desplazaron hacia nuestro territorio los diversos grupos humanos que encontraron los españoles a su llegada. Pero junto a ellas, y antecediéndoles en el tiempo, existen diversas leyendas, cosmogonías y mitos creados por los indígenas para ofrecer –tal como lo ha hecho la Biblia, el Corán, la mitología griega o el Popol-Vuh– una peculiar explicación de sus orígenes.
Al primer grupo, corresponde la Teoría de la H. Al segundo, Seruhe Ianadi.

La Teoría de la H

010-02Esta teoría, planteada por C. Osgood en 1943, intenta explicar a través del grafismo H los grandes ejes migratorios que describen el poblamiento prehispánico de Venezuela. El trazo izquierdo de la H representa el eje occidental, por donde habrían ingresado las influencias culturales de América Central y del Oeste de Suramérica: la cultura arawaka.

El trazo derecho de la H corresponde al eje oriental, por donde lo hicieron las de la cuenca Amazónica y las Antillas: la cultura caribe.

En cuanto a la barra central de la H, no se trataría de una rígida recta sino de la confluencia de una serie de líneas que representan la interacción de las diversas migraciones y las vías de difusión e intercambio cultural interno.
Las oleadas migratorias provenientes del Oeste de Suramérica y América Central, por una parte, y de la cuenca amazónica por la otra, dieron origen a los principales núcleos pobladores del territorio: los arawacos y los caribes. Según estudios arqueológicos y etnohistóricos se produjeron otras corrientes migratorias menores que también dejaron sus huellas.

 

La Venezuela del contacto

Caribes        Arawacos      Chibchas      Independientes

008-11  008-12 008-13008-14

 

La Venezuela del contacto, en su mayor parte, estaba poblada por grupos caribes y arawakos. Los caribes se localizaban en las zonas costaneras entre Paria y Borburata, en los alrededores del lago de Maracaibo, en las márgenes del río Orinoco y sus afluentes y en las islas norteñas de la de Trinidad.
Los arawakos, por su parte, en el golfo de Paria y en un área que corre desde el sur del Orinoco hasta la desembocadura del río Amazonas. En el oriente de Venezuela estuvieron los sálivas, entre los ríos Sinaruco y Guaviare, o área del Orinoco Medio; los guamos, los maipures, los otomacos, en los alrededores de Cabruta, estado Guárico; los guahibos y los yaruro, en las márgenes del río Meta y los guaraúnos en las márgenes de los caños del delta orinoquense.

En el área del lago de Maracaibo los llamados motilones, localizados en los valles de Machiques, en zonas del río Catatumbo y en la sierra de Perijá; los guajiros, en un área que comprendía desde Bahía Honda y el Portete, hasta el Cabo de la Vela y río de La Hacha. Habitando las riberas del lago de Maracaibo estaban los onotos y los bubures, y vecinos de éstos, los zaparo o zaparas, aliles, ambaes, toas y kirikires. Otros grupos del área fueron los pemenos y los buredes. Los caquetíos estaban localizados en la zona costera entre Coro y el lago de Maracaibo y, fuera de Venezuela, en Curazao, Aruba y Bonaire. De la zona andina, los chamas y los giros, principalmente en Mérida, y los timotes y los cuicas, que predominaban en Trujillo. En los actuales estados Lara, Yaracuy y parte de Falcón, los jirajaras y ayamanes, los chaguas, betoyes y gayones.


Fuentes
ACOSTA SAIGNES, Miguel. Estudios de etnología antigua de Venezuela. II Edición. La Habana: Casa de las Américas, 1983.
ALVARADO, Lisandro. Datos etnográficos de Venezuela. Caracas: Ministerio de Educación Nacional, 1956.
Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela. II Edición. Caracas, 1997.
SALAS, Julio César. Etnografía de Venezuela: Estados Mérida, Trujillo y Táchira. Mérida: Universidad de los Andes, 1956.
SANOJA, Mario e Iraida Vargas. Antiguas formaciones y modos de producción venezolanos. Caracas: Monte Ávila Editores, 1998.
STRAUSS K., Rafael A. El tiempo prehispánico de Venezuela. Caracas: Fundación Eugenio Mendoza, 1992.

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